
Qué maravilla es cuando un lugar nos habla de historia y tradición, ¿verdad?
Así es Taguay, un pueblito que se esconde al sur de nuestro querido estado Aragua, aquí en Venezuela.
Imagínate, sus raíces se hunden en tiempos prehispánicos y se entrelazan con lo que nos dejó la Colonia.
Taguay te invita a un viaje que te va a sorprender, ¡te lo aseguro!
Es como si te llamara para que descubras todos los secretos que guarda.
Un Tesoro por Reconstruir
Todo este camino comenzó con un sueño hermoso: recuperar y reconstruir la iglesia del pueblo.
Esa joya histórica, fundada allá por 1783 y conocida como La Iglesia Nuestra Señora del Rosario.
¡Es nada menos que Patrimonio Histórico Nacional! ¿Puedes creerlo?
Esta iglesia, con su encanto y su historia, fue la chispa que nos hizo involucrarnos más y más en programas de autogestión.
¿La meta? Mejorar la vida de la gente de Taguay, apoyar su crecimiento y desarrollo.
Es como si la misma iglesia nos hubiera dicho: «¡Vamos, hay tanto por hacer aquí!».

Un Vivero con Alma y Sol
Fue así como ENTREHOJAS se lanzó al Proyecto Taguay.
Convirtiéndolo en un desarrollo social sostenible, en un verdadero Centro de Alianzas Sociales para la autogestión.
Y de pronto, casi como una revelación, se nos ocurrió la idea de unir los Jardines Verticales con Taguay.
¿Cómo? Construyendo un vivero allí mismo.
Este vivero tendría una misión doble y preciosa: por un lado, proveer de especies autóctonas a los Jardines Verticales de ENTREHOJAS y, por el otro, ¡destinar recursos para cubrir las necesidades de Taguay!
Es como un círculo virtuoso, ¿no te parece?
Y no cualquier vivero.
Este se mantenía con el agua de lluvia, ¡sí, de la que cae del cielo!
Creamos tanques subterráneos y con bombas que funcionaban con energía solar regábamos las plantas y flores.
Fue un proyecto tremendo, lleno de ingenio y corazón.
Gracias a Taguay, muchos de mis Jardines Verticales hoy lucen una diversidad increíble de especies, destacando el helecho japonés.
¡Que nunca falta en mis jardines!

La Sinergia que Florece
Así, Taguay y ENTREHOJAS lograron una sinergia extraordinaria.
Fue una unión mágica para apoyar a la comunidad y, al mismo tiempo, embellecer con sus plantas y flores exóticas en cada uno de los Jardines Verticales que he creado.
Es la prueba de que cuando unimos esfuerzos y sueños, la belleza y el bienestar pueden florecer en cualquier rincón.
¿No te parece inspirador ver cómo un proyecto puede tejer tantas historias y conexiones?